27 may 2017

Meteorología - Rafael Candel Vila


La creación del primer servicio meteorológico internacional, en
1856, se impuso cuando el astrónomo francés Urbain Leverrier
pudo demostrar que la catástrofe sufrida por la escuadra francoinglesa, en aguas de Crimea, el 14 de noviembre de 1854, a consecuencia de un huracán, se habría evitado si dicha escuadra
hubiese recibido información en tiempo oportuno sobre esta perturbación atmosférica por medio del telégrafo óptico, ya existente. Se puede decir que entonces nació la Meteorología como
ciencia de observación, contando en la actualidad con una red
cada vez más extensa de observatorios, coordinados por la Organización Meteorológica Mundial (O.M.M.), que tiene su sede en
Ginebra, como agencia especializada de la O.N.U. Cuenta con
más de 10.000 estaciones continentales permanentes que comunican dos veces al día sus observaciones. A ellas se unen las que
transmiten los buques meteorológicos anclados de un modo permanente en el océano, las que envían los buques en navegación
a través de todos los mares del mundo, los datos proporcionados
por los sondeos de la alta atmósfera efectuados diariamente por
determinadas estaciones y por los aviones en vuelo y, finalmente,
por las fotografías de los estados del cielo tomadas también diariamente por los satélites meteorológicos espaciales.
Se dispone, por consiguiente, de bastantes datos para poder trazar detallados mapas sinópticos del tiempo, con los cuales se llegan a formular pronósticos cada vez más seguros. Según Marc
Heimer, puede afirmarse que los meteorólogos aciertan por completo en ocho casos de cada diez.
Aparte del interés que las predicciones pueden tener para agricultores y marinos, excursionistas y cazadores, los progresos de la
Meteorología tienen su más relevante aplicación en el servicio de
protección al vuelo.
Es de esperar que cuanto más profundo sea el conocimiento de
las leyes que rigen los cambios atmosféricos, más eficacia se
alcanzará en la lucha que el hombre viene sosteniendo contra los
meteoros adversos. Y hasta es posible que se intente la climatización de los parajes menos habitables de nuestro planeta.




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